

El cuerpo es nuestra primera referencia existencial, no la única, pero sí la más consistente, la que se muestra con mayor evidencia, incluso con crudeza y dramatismo en muchas circunstancias, especialmente cuando el dolor, la enfermedad o la mutilación le afectan directamente; pero también constituye el cuenco en donde se cuece
el amor, la alegría, la satisfacción personal
o el placer de sentirse vivo.
Podemos afirmar de modo categórico que yo soy mi cuerpo, es decir, que toda nuestra vida se desencadena a partir de ser y sentirnos cuerpo.
Es en nuestro cuerpo que podemos hallar, sin margen al error, las huellas de toda nuestra historia personal, el itinerario que explica y justifica el estado actual de nuestra corporeidad.
La belleza del cuerpo radica en que éste puede perfeccionarse y renovarse a cada instante.
Nunca es tarde para emprender una transformación personal que tenga en la corporeidad su eje vertebrador, pues no en vano cambiar consiste en adaptarse con éxito a nuevas circunstancias, aprender de la vida y ensimismarse con ella. A cualquier edad y en todo momento podemos comenzar
el proceso de conectar con nuestro cuerpo a partir de la atención que éste necesita y reclama.
El cuerpo humano guarda en su misma estructura toda la sabiduría del cosmos, de ahí que prestarle atención implique beber de la auténtica fuente del conocimiento: la vida misma.
Toda la belleza de la naturaleza se encuentra sintetizada en nuestro cuerpo, por esto, aprender
a amarlo y prestarle atención es un modo eficaz y positivo de sentirnos vivos.
Pero en nuestra vida cotidiana solemos estar más atentos a los ruidos y circunstancias exteriores
que a nuestra propia realidad corpórea. La vida en sociedad exige normas de sometimiento al grupo
tan fuertes que pueden llegar a anular nuestras propias necesidades e incluso nuestras propias singularidades.
Las prácticas motrices introyectivas (Tai Chi Chuan Chi Kung) consisten en un conjunto de ejercicios
y situaciones practicas que están orientadas a centrar la atención en nuestro cuerpo, por lo que representan situaciones reales a partir de las cuales cada persona puede experimentar por sí misma
los efectos inmediatos de esta atención corpórea en su salud,en su estado de ánimo, en la percepción de su fortaleza, en su seguridad personal o en su alegría vital.
Al tratarse de una ejercitación práctica conduce inmediatamente a la consolidación de actitudes
y hábitos (conductas motrices) que suponen el germen de una auténtica transformación personal,
de ahí su importancia educativa en cualquier momento de la vida, sea en la infancia, en la juventud,
en la adultez o en la ancianidad.
Objetivos de las prácticas motrices introyectivas:
1) Que experimenten la respiración profunda activando el diafragma, para que logren de este modo, abrir la puerta del bienestar y la conciencia sensitiva.
2) Estimular en los estudiantes la atención de sí, para que aprendan a dejar pasar los pensamientos
y a focalizar su atención en el propio cuerpo, logrando de esta manera sentirse en plenitud.
3) Que aprendan a estirarse y a moverse con lentitud, abriendo su vida a la armonía de movimientos
y la liberación articular, logrando disminuir, incluso hasta eliminar, la rigidez muscular que es el origen de mucho dolor y sufrimiento.
4) Que experimenten la inmovilidad (wu-wei, sentado; wu-chi, de pie) como estimulación
y sensibilización, tanto del tono como de la relajación muscular, para que aprendan a tensar
o destensar su musculatura de modo consciente cuando la necesidad cotidiana así lo requiera.
5) Que aprendan a sentarse de modo estable y equilibrado, experimentando con ello un profundo
e intenso bienestar.
6) Que aprendan a gozarse permaneciendo de pie, tanto de modo estático como dinámico, logrando armonía y equilibrio al bascular la pelvis, estirarse desde el coxis alargando la nuca y logrando un apoyo plantar estable y seguro. Con esta actitud zen, caminar o permanecer de pie cotidianamente
se convierte en un auténtico festín sensitivo.
7) Que descubran y experimenten la riqueza sensitiva de las manos, para lograr de este modo canalizar su poder de modo eficaz y benefactor.Aprender a intensificar la percepción de las propias manos es un regalo fascinante que está al alcance de cualquier ser humano.
8) Que vivencien y sientan la pelvis como el centro biomecánico, bioenergético y bioquímico de la vida, aprendiendo a movilizarla con agilidad y a sentirla en equilibrio.
9) Que experimenten la danza como una práctica liberadora y creativa, para así lograr expresar sus emociones de modo desinhibido y consigan equilibrar su afectividad.
10) Plantear situaciones para que vivencien la mirada serena y franca ante los demás, como un modo profundo y sincero de expresar sentimientos y de impregnarse de la singularidad y afectividad
de los otros ojos, cuando se miran sin arquetipos ni prejuicios.
11) Que aprendan a experimentar el tacto y el contacto (interacción práxicacorpórea) con los demás
de modo gozoso, generoso y tolerante, como un modo directo y profundo de comunicarse
con los demás, facilitando así la empatía emocional y la sinergia afectiva entre los componentes
del grupo.
Nora Luddeni
Alberto Tossi