Sabado 10 De Marzo del 2012
9 a 12 y 14 a 17 hs.
inscripcion previa
3531-9994
vitalidad.conciente@gmail.com
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EL CUERPO UN REFERENTE EXISTENCIAL
El cuerpo es nuestra primera referencia existencial, no la única, pero sí la que se muestra con mayor evidencia,
incluso con crudeza en muchas circunstancias,
pero también constituye el sitio donde se perciben el amor, la alegría, la satisfacción personal y el “cruce de los umbrales”
Podemos afirmar de modo categórico:” yo soy mi cuerpo”, es decir, que toda nuestra vida se desencadena a partir de ser y sentirnos
cuerpo.
Es en él que podemos hallar, sin margen de error, las huellas de toda nuestra historia personal, el itinerario que explica y justifica su estado actual.
El cuerpo humano guarda en su misma estructura toda la sabiduría del cosmos,
de ahí que prestarle atención implique beber de la auténtica fuente del conocimiento: la vida misma.
Valor del seminario $ 250°°
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El movimiento uniforme es probablemente la característica más reconocible del Tai Chi Chuan Estilo Yang Tradicional. Cualquiera que haya presenciado a practicantes de Tai Chi Chuan Estilo Yang recuerda esta cualidad distintiva de su práctica. ¿Cuál es el beneficio de “Practicar continuamente y sin interrupción” desde un punto de vista científico? Existen resultados únicos que ocurren como consecuencia de aplicar este principio de las Diez Esenciales. Los movimientos lentos, uniformes y continuos producen al menos dos efectos de acondicionamiento especial en los nervios, músculos y tendones. Para comprender el acondicionamiento que ocurre, primero tenemos que aprender sobre las propiedades funcionales de nervios, músculos y tendones.
Una unidad motora consiste de una célula nerviosa, o neurona, y todas las fibras musculares que esta activa. (Figura 1) Unidad motora no es lo mismo que las estructuras musculares que vemos en los libros de anatomía y que tienen nombres familiares como “bíceps, tríceps, cuádriceps”. No podemos ver una unidad motora a simple vista. Sin embargo, cualquier movimiento, grande o pequeño, débil o poderoso, sucede debido a que las unidades motoras son llamadas a la acción. Cuando una unidad motora se activa, se le llama “Reclutamiento”.

La unidad motora varía de acuerdo a la proporción de fibras musculares que le corresponden a cada célula nerviosa. Si solo hay unas pocas fibras musculares activadas por una célula nerviosa, este tipo de unidad motora se encontrará en un área del cuerpo donde se realicen tareas precisas y controladas, como nuestras manos. Por ejemplo, una unidad motora en nuestras manos podría tener un nervio que active 12 fibras musculares (una proporción baja de 1/12) debido a que las manos tienen que ejecutar tareas intrincadas. Con tan pocas fibras para cada célula nerviosa, habrá muchas unidades motoras en las manos comparadas por ejemplo con los muslos. En nuestros muslos, podemos tener una unidad motora con una célula nerviosa que active 2000 fibras musculares (una proporción alta de 1/2000), ya que el trabajo principal en esta parte del cuerpo es la fuerza y no la precisión. Generalmente, la proporción entre nervios y fibras musculares en una unidad motora, varía de acuerdo a las demandas localizadas en el área del cuerpo donde esa unidad motora existe. Por ejemplo, un bailarín de tap tendrá más unidades motoras en sus pies y piernas que una persona promedio, puesto que él tiene más demanda por precisión en esa parte de su cuerpo que la persona promedio.
El número incrementado de unidades motoras del bailarín de tap es un ejemplo de la manera en que nuestros cuerpos se adaptan a las demandas que colocamos en ellos. Estas adaptaciones ocurrirán a lo largo de nuestras vidas. En lenguaje científico esta adaptación a la demanda es conocida como “acondicionamiento” o “efecto del entrenamiento”.
Ser capaz de moverse uniformemente con poca o con mucha fuerza, es decir, con la cantidad que deseemos aplicar, es toda una hazaña dado el hecho que las fibras musculares actúan bajo la ley del “todo o nada”. Esto significa que cuando una unidad motora es reclutada, las fibras musculares en dicha unidad se contraen por completo, tan fuerte como pueden. Así, ¿Cómo nos la arreglamos para controlar la manera en que nos movemos? Existen dos maneras para lograr esto.
Una forma consiste en que nuestro cerebro puede ajustar el ritmo en el cual los impulsos llegan para estimular nuestras unidades motoras. Para sostener un movimiento, como lo hacemos cuando mantenemos una postura, una corriente constante de impulsos nerviosos debe llegar a nuestras unidades motoras para evitar que las fibras musculares se relajen entre impulsos. Esto funciona hasta que las fibras musculares se fatigan. Imagine un director que está dirigiendo una orquesta de unidades motoras. El director mueve su batuta en el aire para indicar un impulso continuo en una sección particular de la orquesta. El sonido que proviene de esta sección parecerá continuo hasta que las unidades motoras comiencen a fatigarse, entonces el sonido se volverá tembloroso y desconectado. Todos nosotros probablemente hemos experimentado este efecto cuando mantenemos una postura de Tai Chi por un largo período de tiempo (sin movernos) y sentimos que una parte de nuestro cuerpo comienza a temblar.
La otra manera por medio de la cual podemos hacer movimientos continuos y controlados, es cambiando el número de unidades motoras que están activas en un momento determinado. La actividad muscular puede hacerse uniforme al hacer reclutamiento de unidades motora en momentos diferentes. En este caso, el director de orquesta apuntará su batuta a un área de la orquesta y luego a otra, y luego a otra, de tal modo que el sonido parecerá continuo e ininterrumpido. Mientras una sección toca la otra sección descansa por un momento pero el sonido es continuo. La activación secuencial de las unidades motoras es una solución elegante para el problema de hacer movimientos continuos y uniformes debido a que previene la fatiga. Esto es así ya que, algunas unidades motoras pueden descansar mientras que otras unidades trabajan.
Esto quiere decir que alguien que practique Tai Chi está activando consistentemente más unidades motoras por minuto, que una persona jugando tenis, por ejemplo. Esto es un beneficio significativo del acondicionamiento, particularmente cuando el proceso de envejecimiento está presente en el panorama.
A medida que envejecemos, mueren células nerviosas en nuestros cuerpos que pueden o no ser reemplazadas. Las células nerviosas sufren este proceso de “extinción” y es algo normal. Sin embargo, cuando una célula nerviosa de una unidad motora muere, todas las fibras musculares conectadas a esta quedan inhabilitadas y se atrofiarán rápidamente, a menos que estas fibras sean incorporadas en otra unidad motora. El hecho de que una unidad motora nueva sea formada o no dependerá enormemente de la demanda. “Lo que no se usa se atrofia” (use it or lose it) es un sabio axioma. Si no hay demanda por una unidad motora, esta no será reemplazada. Nuestros cuerpos están interesados en la eficiencia; nada es mantenido a menos que se necesite para algo.
La pérdida de masa muscular y de capacidades para el equilibrio son partes bien documentadas del proceso de envejecimiento. Sin embargo, ahora se sabe que la pérdida de unidades motoras es un factor significativo en ambos cambios físicos relacionados con el envejecimiento.
Esta es una de las razones por la cual el Tai Chi ha probado ser tan útil para mejorar el equilibrio y la fuerza en las poblaciones de ancianos. La práctica del Tai Chi, con su énfasis en los movimientos uniformes y continuos, demanda la participación de muchas unidades motoras en todo el cuerpo por periodos prolongados de tiempo. Esto requiere que el cuerpo no solo mantenga activamente las unidades motoras existentes ¡sino que crea nuevas para cubrir la demanda!
Este es uno de los efectos del acondicionamiento más beneficioso que puede ser obtenido al practicar Tai Chi Chuan siguiendo las Diez Esenciales. ¿Qué otra cosa hace por nosotros el principio “practique continuamente y sin interrupción?
El otro beneficio del entrenamiento que recibimos al practicar los movimientos uniforme y continuamente, tiene que ver con nuestros tendones. Para hacer un movimiento, nuestros músculos tienen que estar fijados a algo. Los tendones unen los músculos a los huesos de modo que el movimiento pueda ocurrir en nuestras articulaciones. Mientras que los músculos son tejidos elásticos “excitables”, lo cual quiere decir que cambian de forma activamente cuando son estimulados por un nervio, los tendones son tejidos elásticos “pasivos”, es decir, cambian de forma cuando una fuerza que hala, actúa sobre ellos (Figura 2).

Los tendones muestran una de las más asombrosas propiedades biomecánicas de cualquier tejido en nuestros cuerpos. Por ejemplo, los tendones tienen una increíble fuerza tensora. “Fuerza tensora” quiere decir la habilidad de resistir una fuerza que hala. Un tendón puede resistir un tirón cercano a las 1500 libras (6804 Kg). Un músculo solo puede resistir un tirón de 30 libras (13,6 Kg) antes de romperse. Además, los tendones muestran diferentes propiedades viscoelásticas dependiendo de cómo sean halados. Si el tirón es uniforme y continuo, los tendones se “deslizaran”, es decir que se alargará lentamente. Si el tirón es abrupto y súbito, los tendones se pondrán rígidos. Es importante que comprendamos esta propiedad del tendón cuando hagamos ejercicios de estiramiento. Si rebotamos con el peso de nuestro cuerpo sobre un área en particular para estirarnos, nuestros tendones se pondrán rígidos, ejerciendo más fuerza tensora sobre nuestros músculos, lo cual puede provocar que este último se desgarre si la fuerza es demasiado grande. Si hacemos ejercicios de estiramiento de forma suave y lenta, los tendones se alargarán y nuestros músculos estarán protegidos de una lesión.
Otra propiedad interesante de los tendones es su habilidad para almacenar energía. Los tendones pueden almacenar cerca de diez veces más energía que el acero y además son muy eficientes en el manejo de la energía – cerca del 93 % de la energía que almacenan puede ser retornada y utilizada. De hecho, el almacenamiento de energía a corto plazo logrado por los tendones cuando nos movemos, cuenta por lo menos en un 50 % del rendimiento de energía global de nuestros cuerpos.
Los tendones hacen que la acción de nuestros músculos sea más poderosa al almacenar fuerza de nuestras contracciones musculares. Mientras más lenta es la contracción, más energía se transfiere al tendón. Por lo tanto, el principio esencial de movimiento continuo e ininterrumpido, realizado a un ritmo lento, crea condiciones ideales para el máximo de almacenamiento de energía en nuestros tendones, lo cual contribuye en gran medida a nuestra resistencia y fuerza global.
En resumen, practicar Tai Chi Chuan con movimientos lentos, uniformes, fluidos e ininterrumpidos provee un fuerte efecto de entrenamiento para nuestros cuerpos, al estimular a las células nerviosas para que creen y mantengan altos números de unidades motoras, y al ejercitar nuestros tendones de un modo que promueve la elasticidad y la eficiencia.
Tomado de “The Journal of the International Yang Style Tai Chi Chuan Association”, Number 16. Spring 2005.
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Cuando practicamos Tai Chi Chuan iniciamos también un camino de mejora interna.
Se producen cambios no solo a nivel físico, sino también
la transformación se genera en las emociones, el humor y el estado anímico en general.
Los impulsos No manifestados (auto expresión) que quedan retenidos
en forma de tensiones corporales, dificultan la libre circulación
de la energía vital llamada Bioenergía para la ciencia occidental.
Esta falta de la circulación energética debilita nuestro sistema
de defensas, y se percibe a través de variados síntomas corporales.
Al sufrir situaciones de stress, se generan estados de tensión
que disminuyen nuestra vitalidad. Si las tensiones son la forma habitual de nuestro
comportamiento diario, se tornan crónicas y perturban la salud mental, emocional y física,
lo cual contribuye a disminuir la energía necesaria para vivir.
A través de la práctica del Tai Chi Chuan se puede aprender ejercicios para acrecentar la vitalidad
y disminuir el nivel de stress que padecemos diariamente.
El Tai Chi Chuan es practicado en todo el mundo por miles de personas de todas las edades,
desde los niños hasta los adultos mayores, incluso aquellos que antes de comenzar la práctica
padecían de algún síntoma de enfermedad físico o mental (Depresión, Ansiedad, Fobias, Tensión, etc.).
El tiempo y práctica continua, manifiesta una gran mejoría en la salud y el aumento de la vitalidad.
Se utilizan técnicas ancestrales que ayudan a que cada persona, encuentre su propio ritmo interno
y aprenda a destrabar sus tensiones a través de la respiración, el enraizamiento,
el movimiento expresivo y la relajación, virtudes fundamentales del Tai Chi Chuan.
Como resultado se logra que el caudal de energía de cada persona fluya libre y saludablemente.
Algunas de las razones de que esto ocurra son la activación y equilibrio de los hemisferios cerebrales
que produce la práctica del Tai Chi chuan, por el desarrollo de la auto-atención, y la forma
de expresión de los movimientos suaves y controlados en conjunto con la respiración (Chi Kung)
que provoca a nivel físico un masaje cerebral por la presión que ejerce la respiración.
Y en el nivel de la mente los estados de concentración, atención, tranquilidad, paz interior
y de la expansión de la conciencia son el resultado de la práctica.
Alberto
Estilo Yang tradicional de la Familia Yang