
Cuando practicamos Tai Chi Chuan iniciamos también un camino de mejora interna.
Se producen cambios no solo a nivel físico, sino también
la transformación se genera en las emociones, el humor y el estado anímico en general.
Los impulsos No manifestados (auto expresión) que quedan retenidos
en forma de tensiones corporales, dificultan la libre circulación
de la energía vital llamada Bioenergía para la ciencia occidental.
Esta falta de la circulación energética debilita nuestro sistema
de defensas, y se percibe a través de variados síntomas corporales.
Al sufrir situaciones de stress, se generan estados de tensión
que disminuyen nuestra vitalidad. Si las tensiones son la forma habitual de nuestro comportamiento diario, se tornan crónicas y perturban la salud mental, emocional y física,
lo cual contribuye a disminuir la energía necesaria para vivir.
A través de la práctica del Tai Chi Chuan se puede aprender ejercicios para acrecentar la vitalidad
y disminuir el nivel de stress que padecemos diariamente.
El Tai Chi Chuan es practicado en todo el mundo por miles de personas de todas las edades,
desde los niños hasta los adultos mayores, incluso aquellos que antes de comenzar la práctica padecían de algún síntoma de enfermedad físico o mental (Depresión, Ansiedad, Fobias, Tensión, etc.).
El tiempo y práctica continua, manifiesta una gran mejoría en la salud y el aumento de la vitalidad.
Se utilizan técnicas ancestrales que ayudan a que cada persona, encuentre su propio ritmo interno
y aprenda a destrabar sus tensiones a través de la respiración, el enraizamiento, el movimiento expresivo y la relajación, virtudes fundamentales del Tai Chi Chuan. Como resultado se logra
que el caudal de energía de cada persona fluya libre y saludablemente.
Algunas de las razones de que esto ocurra son la activación y equilibrio de los hemisferios cerebrales que produce la práctica del Tai Chi chuan, por el desarrollo de la auto-atención, y la forma
de expresión de los movimientos suaves y controlados en conjunto con la respiración (Chi Kung)
que provoca a nivel físico un masaje cerebral por la presión que ejerce la respiración.
Y en el nivel de la mente los estados de concentración, atención, tranquilidad, paz interior
y de la expansión de la conciencia son el resultado de la práctica.